martes, 28 de febrero de 2017

NICOLÁS FRANCISCO HERRERO ARTE DRAMÁTICO

Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero afirman: en un arte actual del la actuación, los actores deben tomar posición respecto a sus personajes.
El verdadero arte dramático se profundiza ante el tema.
Si al mismo tiempo que aprende a articular no aprende a extraer el sentido de sus parlamentos, pronunciará las palabras mecánicamente y destruirá el sentido de las frases que pronuncia.
Y en cuanto a la claridad, existen diferencias y gradaciones de todo tipo. Por eso, el actor debe cuidar de que su idioma se mantenga flexible, adaptable. No debe dejar de pensar en el verdadero idioma de los hombres.
Después está el problema del dialecto. También en ese aspecto es preciso vincular lo técnico con lo general. Nuestra dicción teatral se ajusta al ser culto, pero con el correr del tiempo se ha ido haciendo muy amanerada y rígida; se ha convertido en una especie, que no es tan flexible como el idioma culto cotidiano. Pero ese lenguaje debe ser capaz de evolucionar, debe ser variado y vivo.
El actor debe aprender a medir su voz, trabajar el tono medio.
Sin embargo, debe estar en condiciones de mostrar a un hombre que, dominado por la pasión, habla con voz enronquecida o grita. Sus ejercicios tienen, pues, mucho de actuación. Pero esa actuación se hará formalista, vacía, exterior, mecánica, si en el curso de su formación artística el actor olvida —aunque más no sea por un instante— que su misión es representar a gente viva.
Por supuesto que en el escenario de un teatro realista deben aparecer seres vivos, completos, contradictorios, con todas sus pasiones, con todas sus expresiones y acciones espontáneas.
El actor debe que ser capaz de crear esos personajes.
En el futuro del arte de la actuación, la posición del actor también variará y se adaptará a la nueva forma de producción, muchos de sus recursos artísticos perdurarán, otros serán reemplazados y el objetivo de su actuación se ampliará notablemente.
Eso da lugar a que el espectador se limite a aceptarlo tal cual es y entonces se produce una relación vacía con el espectador, que alcanzó su punto culminante en el naturalismo.
Nosotros, que nos empeñamos en modificar la naturaleza humana en la misma medida en que se está modificando al resto de la naturaleza, tenemos que encontrar la manera de mostrar al hombre desde un punto de vista social.
Para eso, el actor debe modificar fundamentalmente su enfoque, porque el arte dramático, el actor debe tomar posición, mental , respecto a su personaje y a su escena.
Hoy mas que nunca se hace necesaria la presencia de un actor social.
En el arte no puede haber nada frío ni mecánico y esta nueva actitud es de naturaleza artística.
Nicolás Francisco Herrero, afirma: la posición del actor también variará y se adaptará a la nueva forma de producción, muchos de sus recursos artísticos perdurarán, otros serán reemplazados y el objetivo de su actuación se ampliará notablemente, pero no cambiará del todo.

lunes, 27 de febrero de 2017

ACTUAR FEDERICO HERRERO ESPECIALISTA PROFESIONAL

El ser humano, actor, es un arpa de mil cuerdas, ha dicho Federico Herrero, solo que para conocerla, hace falta comprender cada una de sus cuerdas y todas las partes de la estructura del arpa. A veces puede no sonar bien y no es a causa de sus cuerdas sino de la forma como es tocada. Tengamos presente que la conducta se ve impelida por los impulsos y reacciones interiores, por los condicionamientos del pasado y por las circunstancias externas, que nuestras relaciones emocionales con los demás personas son los sostenes de nuestros amores, esperanzas, penas, alegrías, triunfos o desastres. 
De esta manera estaremos en condiciones de basar nuestro trabajo en la propia naturaleza del ser humano, unificado el mundo interior y el mundo exterior. Porque uno sin el otro pierde su sustancia y su razón de ser. Y es ahí donde se distorsiona el arte del actor, sosteniendo que cuando sube al escenario deja de ser quien es para ser quien sabe que extraña fantasía. 
Al descubrir y permitir que nuestros mundos personales se reorganicen, descubrimos al principio un matadero: cuerpos medios muertos, genitales disociados del corazón, el corazón separado de la cabeza, cabezas disociadas del ser. Sin unidad interior con el sentido de continuidad estrictamente necesario para aferrarse a la identidad, a la idolatría corriente. Cuerpo, mente y espíritu desgarrados por contradicciones diferentes.

ESCUELA DE TEATRO (informes 15-5823-5865)

ESCUELA DE TEATRO (informes 15-5823-5865) DIRECTORES PROFESORES NICOLÁS FRANCISCO HERRERO FEDERICO HERRERO


sábado, 25 de febrero de 2017

HOMBRE-ARTISTA NICOLÁS FRANCISCO HERRERO

Debemos tomar al hombre-ARTISTA como una estructura compleja y total y como señala NICOLÁS FRANCISCO HERRERO, refiriéndose a la conducta, como un conjunto de operaciones (fisiológicas, motrices, verbales y mentales) por las cuales un organismo en situaciones reduce las tensiones que lo motivan y realiza sus posibilidades. 
Tampoco podemos separar al hombre de su contexto social, no podemos comprenderlo en su totalidad si se lo aísla. La religión y la organización social que la sustenta han tenido una influencia lamentable en el desarrollo de este mal, estableciendo un dualismo sustancial, dividendo por un lado, alma, espíritu, por otro cuerpo y por otro medio, sociedad, ambiente. La aparición de cualquier fenómeno en alguna de estas áreas, era estudiada dentro de la misma, sin advertir las consecuencias que producía en las otras áreas, o si estas habían sido la causa que genero aquel fenómeno. 
No puede aparecer ningún fenómeno en ninguna de las tres áreas sin que implique necesariamente a las otras dos. 
El pensar no puede darse sin la manifestación en el cuerpo y en el mundo externo y viceversa. Puede que haya predominio de una de las áreas temporal o permanente, pero esta se debe a la falta de desarrollo en las otras. 
En el entrenamiento debe ponerse atención en que estas tres áreas estén en permanente juego de interacción. Pueden ser trabajadas por separado pero estar presentes y activas las que quedan fuera del foco de atención, nunca debe plantearse un ejercicio sin la participación de las tres áreas. Debemos centrar el trabajo en la integración del ser humano. 
El ser humano, actor, es un arpa de mil cuerdas, ha dicho Federico Herrero, solo que para conocerla, hace falta comprender cada una de sus cuerdas y todas las partes de la estructura del arpa. A veces puede no sonar bien y no es a causa de sus cuerdas sino de la forma como es tocada. Tengamos presente que la conducta se ve impelida por los impulsos y reacciones interiores, por los condicionamientos del pasado y por las circunstancias externas, que nuestras relaciones emocionales con los demás personas son los sostenes de nuestros amores, esperanzas, penas, alegrías, triunfos o desastres. 
De esta manera estaremos en condiciones de basar nuestro trabajo en la propia naturaleza del ser humano, unificado el mundo interior y el mundo exterior. Porque uno sin el otro pierde su sustancia y su razón de ser. Y es ahí donde se distorsiona el arte del actor, sosteniendo que cuando sube al escenario deja de ser quien es para ser quien sabe que extraña fantasía. 
Al descubrir y permitir que nuestros mundos personales se reorganicen, descubrimos al principio un matadero: cuerpos medios muertos, genitales disociados del corazón, el corazón separado de la cabeza, cabezas disociadas del ser. Sin unidad interior con el sentido de continuidad estrictamente necesario para aferrarse a la identidad, a la idolatría corriente. Cuerpo, mente y espíritu desgarrados por contradicciones diferentes.

viernes, 24 de febrero de 2017

TEORÍA PRÁCTICA FEDERICO HERRERO TEATRO EL CONOCIMIENTO

FEDERICO HERRERO DIRECTOR PROFESOR DE TEATRO...A través del análisis de sus experiencias, para él teoría y práctica son inseparables, investiga la lógica de la vivencia y del sentimiento interior que modera la conducta externa en la escena y de la cual deriva lo que él consideró el drama auténtico.

La actuación múltiple, la totalidad activa, y las acciones internas y externas son algunos de loselementos del sistema planteado por Federico Herrero.
Pero va a decir que además de estos, que son importantes, se necesitan otros como una serie de aptitudes, cualidades, dones especiales, artísticos, creadores (imaginación, atención, sentido de la verdad, objetivos, antecedentes escénicos), Federico Herrero, toma el concepto de acción como el cimiento del arte dramático.

Si el drama en la escena es la acción que se está realizando, el actor que sale a la escena es el encargado de actuarlas.
Toda acción en el teatro debe tener una justificación interna y ser lógica, coherente y posible en la realidad.

Entendemos que tener una justificación interna para actuar, es accionar siempre con un fundamento, con un fin, no hacerlo en general sólo por actuar.
Todo lo que se hace, aunque sea algo trivial, debe ser realizado con algún propósito, esto es lo que crea vida en la escena.

Esta acción, además, tiene que ser lógica, coherente y posible en la realidad.
Hay que actuar en la escena no como actores, en general, sino como hombres de un modo simple, natural, correcto, libre, como lo exigen, no las condiciones del teatro, si no las leyes de la vida, de la naturaleza orgánica.

Las acciones mecánicas infundadas, sin un fin determinado, suceden en la escena con extraordinaria rapidez, porque no tienen nada que retengan la atención. Las acciones con un fin, son grandes, profundas, complejas, con amplias y lejanas perspectivas, en contraposición a las infundadas que son breves, externas y mecánicas.

Federico Herrero, clasifica a la acción en interna y externa: en la escena hay que actuar interna y externamente. La inmovilidad física no implica inacción. Se puede permanecer quieto y, sin embargo, actuar realmente. La acción interna es crear en la escena la vida interior del personaje representando, su vida psíquica, que se crea con la ayuda del proceso interior de la vivencia. La acción externa es la manifestación exterior de lo que se ha credo internamente. La acción interna es sentir internamente el papel, es cuando el actor identificado con el personaje transmite sus sentimientos, su esencia espiritual. Estas emociones las expresa en la intimidad, porque son palabras íntimas y valiosas para él. Es el elemento principal de la creación y la preocupación primordial del artista.

Es preciso vivir el papel, experimentar sentimientos análogos al de éste, cada vez y en cada repetición. La dependencia de la actuación externa respecto de la vivencia es particularmente intima en nuestra orientación del arte.
Un actor, debe trabajar mucho más que otros no sólo en su preparación interna, que crea el proceso de la vivencia, sino también en el aparato externo, que expresa fielmente los resultados de la labor creadora de la emoción, su forma externa de encarnación.

El -si- es para los artistas un punto de partida, que traslada al actor de la realidad al único universo de la ficción.
Esto es lo que le permite al actor crear de un modo normal, orgánico, natural (sin violencia), las acciones internas y externas. El sí inicia toda creación, provoca la acción misma.
Dentro de las cualidades y características del -si-, los va a clasificar en -si- simple o mágico y -si- singular.
Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, aclaran que en actuación, se entiende por totalidad activa, a la historia de la obra, sus hechos, acontecimientos, la época, el tiempo y el lugar de la acción, las condiciones de vida, nuestra idea de la obra como actores y directores, lo que agregamos de nosotros mismos, la puesta en escena, los decorados y trajes, la iluminación, los ruidos y sonidos, y todo lo demás que los actores deben tener en cuenta durante la creación de las distintas situaciones.

jueves, 23 de febrero de 2017

SER HUMANO ACTOR FEDERICOHERRERO ESPECIALISTA PROFESIONAL

El ser humano, actor, es un VIOLÍN de mil cuerdas, ha dicho Federico Herrero, solo que para conocerla, hace falta comprender cada una de sus cuerdas y todas las partes de la estructura del arpa. A veces puede no sonar bien y no es a causa de sus cuerdas sino de la forma como es tocada. Tengamos presente que la conducta se ve impelida por los impulsos y reacciones interiores, por los condicionamientos del pasado y por las circunstancias externas, que nuestras relaciones emocionales con los demás personas son los sostenes de nuestros amores, esperanzas, penas, alegrías, triunfos o desastres. 
De esta manera estaremos en condiciones de basar nuestro trabajo en la propia naturaleza del ser humano, unificado el mundo interior y el mundo exterior. Porque uno sin el otro pierde su sustancia y su razón de ser. Y es ahí donde se distorsiona el arte del actor, sosteniendo que cuando sube al escenario deja de ser quien es para ser quien sabe que extraña fantasía. 
Al descubrir y permitir que nuestros mundos personales se reorganicen, descubrimos al principio un matadero: cuerpos medios muertos, genitales disociados del corazón, el corazón separado de la cabeza, cabezas disociadas del ser. Sin unidad interior con el sentido de continuidad estrictamente necesario para aferrarse a la identidad, a la idolatría corriente. Cuerpo, mente y espíritu desgarrados por contradicciones diferentes.

miércoles, 22 de febrero de 2017

FEDERICO HERRERO EN FESTIVAL INTERNACIONAL

PROFESORES DE TEATRO FESTIVAL INTERNACIONAL DIRECTORES FEDERICO HERRERO NICOLÁS FRANCISCO HERRERO RESPUESTAS...
FEDERICO HERRERO NICOLÁS FRANCISCO HERRERO: Los directores afirman, en el futuro el arte del actor, seguramente encontraran como principal pilares de su actividad un entorno heterogéneo, social amplio y al mismo tiempo generará acontecimientos metafísicos, sagrados y profanos. Donde se aleje por un momento de su rutina lógica y racional para dejarse llevar de sus emociones, sueños, alegrías y tristezas más profundas liberando por un momento su mente de los monótonos arquetipos sociales del diario vivir.
Federico Herrero al término de la conferencia, afirma, de uno de mis maestros: Jerzy Grotowski, he tratado de intentar, y repito simplemente intentarlo, desnudar la mente y el alma del actor.
Son dos premisas importantes que resumen una intención que consistirá en expresar a través de los motivos más personales del actor evitando cohibirse y con la plena disposición a tomar los riesgos que sean necesarios para alcanzar este fin.
Mostrarse así mismo, tratando en lo posible de prescindir de la mayor cantidad posible de elementos externos al intérprete dándole la oportunidad de brillar en el escenario de manera casi que suficiente. 
Trabajar para sí mismo buscando la riqueza de sus emociones y estados mentales, observándose y cuestionándose tomando experiencias externas pero sin rayar en la imitación, ya que quien imita y no vive o siente lo que actúa no logrará transmitir jamás lo que desea.